Erica Millet Corona (*) La Copa del Mundo deja, al concluir, espacios vacíos, no solo en las agendas que los aficionados acomodan alrededor de los partidos durante varias semanas, sino también vacantes emocionales. En México, la euforia futbolera se dejó sentir intensa cuando la Selección Mexicana a
Erica Millet Corona (*) La Copa del Mundo deja, al concluir, espacios vacíos, no solo en las agendas que los aficionados acomodan alrededor de los partidos durante varias semanas, sino también vacantes emocionales. En México, la euforia futbolera se dejó sentir intensa cuando la Selección Mexicana atravesó invicta la fase de grupos sin admitir gol. […]
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